Aspid 2010 – Participación como Jurado
2010
Alcanzamos los 282Km/h en el AVE en el que me encuentro sentado. Ideal para llegar cuanto antes a casa, pero problemático cuando quieres contemplar los detalles del paisaje a la luz del ocaso que visualizo ahora mismo. La velocidad, las prisas, malas aliadas de los detalles.
Ayer empezaba mi experiencia como jurado en los premios Aspid. Unos premios a los que siempre me he sentido vinculado, ya sea por la ilusión de ver mis compis como los ganaban, o por ser ganador de uno de ellos con una pieza propia el año pasado. Lo sé, no son Leones de Cannes, ni One Show, ni Soles de San Sebastián, pero en todos ellos hay un denominador común: Buscar la mejor creatividad en base a un briefing de cliente.

En cuestión de poco más de un día y medio, 19 personas debíamos valorar unas 50 categorías, algunas de lo más complejas. Sin duda, todo un reto. Reto donde el objetivo de cumplirlo dependía nada más y nada menos que de la velocidad en juzgar las piezas. Velocidad que a veces era injusta para algunas piezas allí expuestas, puesto que a ese ritmo ver al detalle el esfuerzo del equipo creativo era muy pero que muy complicado, dificultoso verlo por parte de cuentas en cuanto a relaciones públicas e imposible detectarlo si lo había en el contenido científico. Ahí los descriptivos cortos pero directos de los conceptos de las piezas eran clave para ganar el premio.
En estos momentos cruzamos los Monegros a 292 Km/h, hemos subido velocidad y ahí a lo lejos, veo algo grande. Allí a lo lejos destaca un molino de viento entre los de su alrededor. No es por su color , todos son blancos, no es por la marca, soy incapaz de leerla desde aquí, no es por la energía que aporta, quizás haya otros que dan más energía, no es por su ubicación, esta justo en medio, destaca ante el resto porque es el único que se mueve. Ayer y hoy, solo ganaban los premios que eran capaces de destacar ante el resto, ya sea con un audiovisual que explicará la campaña moviendo conceptos e imágenes, o con un despliegue de piezas sobre la mesa que parecía que se iban a desplazar por la mesa solas para comerse el resto. La presentación y como cuide la organización de los premios esa presentación será importante para las aspiraciones ganadoras de una pieza.

Ante esta vorágine de piezas y descriptivos, a muchos les da pereza. Pero ser jurado mola. Más allá de desconectar dos días del trabajo, mola porque ves el estado latente de tu sector en cuanto a creatividad, conoces gente de tu sector y compartes con ellos opiniones acerca de las piezas y vivencias de agencia, pero sobretodo, si aprovechas la oportunidad, es una fuente de inspiración a la que pocos tienen el privilegio de asistir. Sin duda os recomiendo ir sin vacilar a aquellos que tengáis la oportunidad. No os arrepentiréis, de verdad.

Desde aquí, gracias a innuo por la posibilidad de ir cómo jurado y aprender tantas cosas nuevas para mí. A la organización de los Aspid por su amabilidad, y sobretodo a los compis: Miguel de Partner, Lucas de Global, Enric de Adding, Uri de HCBCN, Josu de Arteria, Pau de Saatchi, entre otros, por lo compartido estos dos días, por las risas en las comidas arreglando el mundo y agencias, y por esas birras creativas a pleno sol bajo la torre Picasso.
Gracias a todos!
Quizás nos veamos en la entrega de premios.




















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